jueves, 29 de enero de 2009

El hombre bueno y el Capullo de Mariposa (Anónimo)



Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo.
Un día vió que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por poder salir del capullo.

El hombre vió que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio en el capullo, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.

Pareció que se había atascado. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera corto al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir.

Sin embargo al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas...

Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

Libertad y el volar solamente podrán llegar después de la lucha.

Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.

Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida.
Si Dios nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido.

Necesitamos recordar que nunca recibimos más de lo que podemos soportar y que a través de nuestros esfuerzos y caídas, somos fortalecidos, así como el oro es refinado con el fuego.

jueves, 8 de enero de 2009

Bienvenido 2009!!! Gracias por todo lo que nos traes.

Que bueno que ya llegaste. Se que nos traes cosas maravillosas, llenas de aprendizajes, de aventuras, de luz y de amor.

Desde el final del año pasado, empezamos a oir rumores, a ver imagenes en la televisión y periódicos respecto a que el año 2009 sería dificil económicamente para todo el mundo.

Inmediatamente eso lo trasladamos a nuestro país, a nuestra ciudad, a nuestra casa, a nuestra vida y eso nos llena de temores.

¿Qué voy a hacer? y ¿si me quedo sin trabajo?, y ¿si se acaba el dinero en el mundo? ¿Y si... ?

Las posibilidades son infinitas, siempre lo son. Pero tal parece que no nos damos cuenta que lo que en realidad marcará la diferencia es nuestra ACTITUD ante los hechos.

Y se dice facil, pero en realidad no lo es. Por que Actitud no es igual a "echarle ganas" es en definitiva algo mucho más complejo.

Piensa, "Actitud" etimologicamente viene de "Acto", y si analizas bien, ¿cómo Actuas? con todo el cuerpo, con todo lo que tienes.

Te propongo un ejercicio: "Visualízate en una actitud de aburrimiento, con cara larga, hombros caidos, mirada perdida. Ahora visualízate en una actitud seductora, con una postura sensual, mirada cautivadora, traviesa, o peligrosa, qué se yo, deja volar tu imaginación"

¿Qué tal? ¿Qué pasó? ¿Cómo estaba tu cuerpo?

En definitiva, la Actitud se Actua, con todo lo que tenemos, con todo lo que somos.

Sin embargo insisto, no es tan sencillo, date cuenta de que nuestra actitud hacia las cosas mucha veces esta determinada por nuestro sistema de creencias (tema para otra entrada de nuestro Blog).

Asi que pregúntate para regresar a nuestro tema, ¿qué es lo que he aprendido a creer respecto a una Crisis? ¿Qué es lo que me causa miedo? ¿Quién me dijo que crisis es algo malo? ¿Con qué Actitud voy a vivir este año?

Párate de frente al año que está iniciando y ¡lánzate a la aventura!

Amig@ SIEMPRE hemos enfrentado situaciones dificiles, y siempre lo haremos, y lo único que ha sucedido es que hemos crecido, nos hemos hecho más fuertes, nos hemos hecho mejores.

Así es este año 2009 que esta iniciando, maravilloso, con nuevos retos, con nuevos proyectos, con nuevos amigos, con nuevos amores.

Por eso digo:
¡¡¡BIENVENIDO AÑO 2009!!!
Te recibo con esperanza, decisión,
y MUCHO AMOR.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

¿Y tú que le vas a regalar a Jesús en su cumpleaños?

Cada vez que se acercan estas fechas, empiezas a prepararte, engalanas la casa, llenas de luces el árbol, compras regalos para todos, en especial para los más pequeños y te preparas para festejar con tus personas más queridas.
Pero en realidad ¿tienes conciencia de que se festeja en este día? ¿Realmente recuerdas que estamos festejando un cumpleaños?
Así es, ¡esta fiesta es un cumpleaños!
Se festeja el nacimiento de Jesús en la tierra. Festejamos el día que deja su divinidad por un instante (un instante suyo) y se baja a nuestro nivel de humanos.
Es una ¡FIESTA!
Así que festeja al cumpleañero, centra tus celebraciones en Él. Prepara todo, en torno a Él. Y además… prepara su regalo. Mmmm? ¿No habías pensado en eso? ¿Cómo?

Claro, por que a la hora de dar regalos a las personas más queridas en su cumpleaños seguro te preocupas de todos los detalles. Piensas: ¿Qué le gustaría? ¿Lo usaría? ¿Le serviría? ¿Qué es lo que más quiere? Seguro piensas horas y horas en ese regalo tan especial le darás. Es muy querid@ para ti… obvio no le puedes regalar cualquier cosa.

Y entonces? ¿Qué le vas a regalar a Jesús esta Navidad? De seguro ya lo pensaste horas y horas. ¿Qué le gustaría? ¿Qué querría? ¿Qué usaría? ¿No sabes?

Te voy a compartir un mensaje que me envío la semana pasada refiriéndose a su regalo. (Ah! si por que Él me manda mensajes bastante seguido... y seguro a ti también)


Bueno, como ya hay paz en la tierra (para esos que saben como buscarla) cómo ya hay buena voluntad para todos (la mía y tuya para empezar) y como ya estás en el mundo (me tomo un rato mandarte) que te parece si pido:
  • Que hablemos un poco más seguido,
  • que te recargues en mi un poco más,
  • que esperes un poco más de milagros y
  • que nunca te detengas a mirar atrás.
¿Te parece pedir mucho?
De todos modos… estoy aquí para ti.
¿Ya tienes alguna idea?
Piénsale un rato… Él no pide mucho.
Solo pide que lo tengas en cuenta en tu vida hoy y siempre.

Te deseo una Feliz Navidad
llena de Magia y Amor de Dios.

lunes, 15 de diciembre de 2008

La elegancia cristiana de una muerte (Testimonio de Fe)


Presentamos el testimonio escrito por la religiosa Laura Linares, rcscj, quien nos cuenta la experiencia vivida en su familia ante la muerte de su hermana pequeña. Es un testimonio bellísimo de lo que la fe puede hacer cuando está enraizada en la propia vida.
Mi hermana Silvia era la menor de mi familia que consta de cinco hermanas y dos hermanos. Era alegre, de buen gusto, sensible, sencilla, noble y le gustaba mucho cantar y tocar. Estudió Diseño Gráfico. Tenía 34 años de edad y estaba casada con Ricardo, abogado, con el que tenía 2 hijos: Ximena de 5 años y Paulo de 2 años.

En octubre del año pasado, tuvo unas hemorragias. Le hicieron estudios y el resultado fue un tumor canceroso. Ella me dijo: «yo ya le dije a Jesús que cuenta con mi sí incondicional como el de María».

Vinieron las sesiones de quimios y radios por tres meses. Para marzo del 2008, los doctores dijeron que ya estaba bien, que no había cáncer en su cuerpo y nos alegramos mucho. Pero a principios de mayo tuvo un dolor en la pierna, y le encontraron otro tumor canceroso. Vinieron nuevas sesiones de quimios y radios muy fuertes.

Otro día, estaba yo en el Messenger y ella se conectó y pude verla con la cámara. Me contó que hacía unos días empezó a sentir comezón en la cabeza y que al tocarse el cabello se le caía como "pelusita". Entonces les dijo a todos que fueran a ayudarle a que se le cayera todo y me dijo: «¿Quieres verme pelona? Pues mírame, ¿verdad que estoy bonita? jajaja». Luego se sacó una foto pelona y me la mandó.

Todo esto ella lo vivía de manera tan natural como si no le pasara nada y como jugando. Bromeaba de todo, hacía que en lo más dramático termináramos riéndonos. Pero en este tiempo ya sólo se mantenía con morfina pues los dolores eran muy fuertes que la hacían temblar como si tuviera párkinson.

Cuando en agosto de este año supo que estaba invadida de cáncer y que ya no le harían nada me dijo: «Te encargo a mis hijos, cuando sean grandes háblales de Dios... como cuando yo era chica y me enseñaste a conocer a Dios. Yo le pido a Dios que les regale a los dos vocación, que si me toma a mí, él los tome a ellos, que no se aparten de Dios».

Me decía: «Esta enfermedad ha sido ocasión para percatarme de tanto amor que me ha rodeado [...] Fíjate que cuando oro, no me atrevo a pedirle que me cure, porque sería como pedirle que me quite la cruz y yo le dije que contaba conmigo. [...] Yo creo que Dios necesitaba muchas oraciones y me tomó a mí de pretexto, para que muchos rezaran. Agradéceles a tus monjitas tantas oraciones, no las merezco».

Pero también pasaba sus momentos de oscuridad, como cuando me comentó: «A veces me da miedo de que no sea cierto (la otra vida). A veces tengo miedo. A veces experimento que Dios me abandona». A mi hermano Luis le dijo: «tengo miedo de no estar preparada para estar ante Dios».

A mediados de septiembre de este año me platicó que estaba organizando una fiesta y que era una idea suya. Llamó a todos mis primos y les pidió que fueran a una noche mexicana pero en la tarde y que no llevaran a sus niños para que pudieran platicar a gusto. Así, el 13 de septiembre insistió en que la llevaran a la sala de la casa. Se vistió de "mexicana": con su trenza postiza, collares y rebozo para así estar con todos.

Dicen que de sorpresa Ricardo, su esposo, le llevó unos mariachis y que ella se puso feliz, no podía creerlo: ¡lo disfrutó tanto! Luego cada uno fue presentándose y diciendo a que se dedicaba al presente. Grabaron con video la fiesta y ella al final les dijo:

«Les quiero dar las gracias a todos, de verdad los quiero mucho... y pues ya todos saben que tengo una enfermedad terminal, y que se haga la voluntad de Dios. Quiero invitarlos a decirle siempre que sí a Dios en sus vidas, porque es lo más maravilloso que puede existir, cuando tú le das un SI a Jesús, un Sí desinteresado, un Sí lleno de amor.

Entonces, Él se manifiesta y te llena y llega un momento en que tú eres vacío, eres nada y dejas que todo sea Dios para ti, dejas que sea Dios que obre en ti.

Estuvimos pidiendo el milagro, pero ante todo yo les digo que milagro es, no sólo que te de la salud, sino también, es milagro que puedas llegar con Él frente a frente, cara a cara, y poderle decir: CUMPLÍ TU VOLUNTAD HASTA EL ULTIMO MOMENTO».

El domingo 28 de septiembre se puso muy malita. Al día siguiente fue el P. Giovanni a ponerle la unción de los enfermos y comenzaron a rezar el rosario y en el primer padre nuestro dejó de respirar. Al morir, su esposo se le acercó, la abrazó y le dijo: «Felicidades chiquita, felicidades lo has hecho muy bien, fuiste muy valiente».

Mi hermana dejó dicho que no quería que se vistieran de negro para su funeral ya que sería el día más feliz de su vida, ella iba a ir a las bodas, al banquete. Así lo hicieron todos. También les pidió que la incineraran para poder estar en una Iglesia y para que cuando la fueran a visitar fueran también a visitar a Dios.

Todo el año fuimos llorando y sufriendo paso a paso cada susto que nos daba y sin embargo ella lo platicaba con tanta naturalidad. Al final ella se fue y sin duda nos dejó de regalo el gozo íntimo de su testimonio fiel a Dios pues supo darle el primer lugar a El. Él se lo pidió todo y ella fue valiente y generosa, se lo dio con la sonrisa en los labios. En poco tiempo corrió hacia Cristo, le dijo sí, se desposó con El, compartió su cruz, se desprendió de todo, nos expresó su amor, se despidió y se nos adelantó con Dios.

Vivió su enfermedad y muerte con elegancia cristiana.

martes, 2 de diciembre de 2008

¿Dónde mira Dios cuando la vida me duele?

Cuando la vida me duele, cuando las tormentas me persiguen, cuando volteo y descubro que estoy sólo@.

Cuándo siento que si me muero nadie no lo nota y más me duele la presencia de los otros que me “acompañan” sin en realidad acompañar, por que me hacen sentir más sol@. Por que no hay peor soledad, que la soledad acompañada.

Cuándo estoy postrad@ ante mi cruz diciendo, sintiendo, sufriendo: Señor, ya no puedo más, te has olvidado de mí. Nadie me mira, nadie me entiende, ya no existo. ¿Por que Me has abandonado?

¿Donde está Dios?


Dios está conmigo.

Siempre está conmigo.En este momento de dolor es tan intenso lo que estoy sintiendo en mi humanidad, que me entume, que distrae mi conciencia de su presencia. Pero ÉL siempre está aquí, inamovible, amoroso, vigilante, omnipresente, siempre conmigo.


Esta esperando que abra los ojos y le mire de frente y respire y sienta y diga, aah! Aquí estás, y yo te buscaba en todas partes y estabas frente a mi.


Yo creo que cuando Dios nos despoja de todo, es para recordarnos que solo ÉL basta. Que en realidad solo lo necesitamos a ÉL.

Este es el verdadero momento para mostrarle mi fe.


En sus silencios, en sus momentos de quietud, en los momentos cuando mis sentidos me engañan y me llevan a pensar que ÉL se ha marchado. Ahí es donde en realidad mi confianza en ÉL se pone a prueba.


Te amo señor y te pido que me mantengas en mi fe. Que me des fortaleza en tus silencios, que me des certeza en lo profundo de mi corazón de tu amor.


Te sugiero que medites en este pasaje de la biblia que me recuerda a mi misma en mis momentos de desesperanza y dolor.

Mt 8,23-27: JESÚS CALMA EL TEMPORAL

¡VTR!


lunes, 3 de noviembre de 2008

Las Pérdidas son Inevitables


A lo largo de nuestras vidas las pérdidas constituyen un fenómeno mucho más amplio y para bien o para mal, universal.

Perdemos, no sólo a través de la muerte sino también siendo abandonados, cambiando, siguiendo adelante.

Nuestras pérdidas incluyen también las renuncias conscientes e inconscientes de nuestros sueños románticos, la cancelación de nuestras esperanzas irrealizables, nuestras ilusiones de libertad, de poder y de seguridad, así como la pérdida de nuestra juventud, aquella irreverente individualidad que se creía para siempre ajena a las arrugas, invulnerable e inmortal.

Pérdidas que al decir de Judith Viorst nos acompañan toda una vida, pérdidas necesarias, pérdidas que aparecerán cuando nos enfrentemos no sólo con la muerte de alguien querido, no sólo con un revés material, no sólo con las partes de nosotros mismos que desaparecieron, sino con hechos ineludibles como...

- Que nuestra madre va a dejarnos y nosotros vamos a dejarla a ella;
- Que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente para nosotros;
- Que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado con besos;
- Que, esencialmente, estamos aquí solos;
- Que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio y lo bueno con lo malo;
- Que algunas de nuestras elecciones están limitadas por nuestra anatomía;
- Que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas;
- Que nuestra condición en este mundo es implacablemente pasajera;
- Que no importa cuán listos seamos, a veces nos toca perder;
- y que somos tremendamente incapaces de ofrecer a nuestros seres queridos o a nosotros mismos la protección necesaria contra el peligro, contra el dolor, contra el tiempo perdido, contra la vejez y contra la muerte.

Estas pérdidas forman parte de nuestra vida, son constantes universales e insoslayables.
Y son pérdidas necesarias porque crecemos a través de ellas. De hecho, somos quienes somos gracias a todo lo perdido y a cómo nos hemos conducido frente a estas pérdidas.

Este camino, el de las lágrimas, enseña a aceptar el vínculo vital que existe entre las pérdidas y las adquisiciones. Este camino señala que debemos renunciar a lo que ya no está y que eso es madurar.


Hay que aprender a recorrer este camino, que es el camino de las pérdidas.
Hay que aprender a sanar estas heridas que se producen cuando algo cambia,cuando el otro parte, cuando la situación se acaba, cuando ya no tengo aquello que tenía o creía que tenía o cuando me doy cuenta de que nunca lo tendré lo que esperaba tener algún día (y ni siquiera es importante si verdaderamente lo tuve o no).

"Extracto del Libro El Camino de las lágrimas de Jorge Bucay"

¿Quién tiene la culpa de lo que me pasa?


Me siento cansad@, fastidiad@, no tengo ganas de nada, de pronto lloro, me pongo furios@ contra la vida, contra el mundo.

¿De verdad nadie entiende lo que me pasa?

Sentimientos como los expresados en el párrafo anterior son comunes.
Mucha más gente de lo que crees los siente.

Solo es cosa de ser honesto contigo mism@, tocarte el corazón y reconocer con sinceridad que te has sentido de esta manera algún día.

Anda, acéptalo y analiza de que manera te afectan estos sentimientos,

Pero además haz conciencia:
- ¿realmente el prójimo es el responsable de estos mis sentimientos?

Es común justificar lo que te pasa culpando a los demás.
Es difícil reconocer que la responsabilidad esta en ti.
Pero finalmente cuando lo reconoces, el poder regresa a tus manos y puedes decidir cambiar estos sentimientos por otros.

Culpar a los otros por tus molestias es grave, pero culpar a las personas con quienes convives y compartes tu vida íntima, sentimental y/o familiar, es causa de malestares y desdichas.

¡Como si la intención del otro fuese la de hacerte daño!
Y si así fuera...
¡como si no tuvieras la capacidad de no permitir que los demás afecten tu vida!

¡Toma el control de tu vida y tus sentimientos!
Cuando sientas que nadie te entiende, que no te quieren o cualquier otro sentimiento fatalista que te acoja... recuerda.

FINALMENTE... SIEMPRE TE TIENES A TI MISM@