miércoles 30 de diciembre de 2009

Carta a mi hijo


Agosto 29, 2005

Mi niño bonito,
Hace dos años que llegaste a darme una inmensa alegría. Cambiaste mi vida, le pusiste sabor, me diste un gran motivo para seguir luchando y ser mejor cada día.

Debes saber y sentir el inmenso amor que te tengo, este amor que no me cabe en el pecho y que todos los días te brindo.

Sé que te encuentras muy bien, que hace un año partiste al mejor lugar, ni más ni menos que al lado de Dios, junto a Jesús, sé que eres feliz y estás contento, lo sé porque te he visto y sentido, ahora sólo te doy las gracias por brindarme todos esos lindos momentos, tus alegrías, tu risa, tus bracitos alrededor de mi cuello, tus besos de amor, tus juegos, tus gritos y tus primeras palabras, cortas pero al fin palabras que llenaron mi corazón.

Gracias por tus miradas inquietas y llenas de picardía y asombro, gracias por tus primeros momentos, por decirme mamá y por permitirme estar contigo hasta el último momento. Sé que no te gusta estar solito, y ahora sé que no lo estarás jamás, sin embargo, mi corazón siente un poco de envidia, pues no seré yo quién pueda abrazarte cuando tengas frío, ni tomar tu mano cuando quieras caminar, no seré yo quien seque tus lágrimas cuando tengas alguna caída por jugar, no podré besar tu raspón para curarte y quitarte el dolor, no seré yo quien te llevé por primera vez a la primaria y te ayude a hacer las tareas, ni quien te consuele por el dolor del primer amor, no seré yo quien cuide tu fiebre ni vele tu sueño, será Dios quien esté a tu lado y nunca sentirás soledad.

Y te diré algo mi niño, tal vez yo no pueda hacer todo eso aquí en esta vida físicamente, pero lo hago en mi corazón, y llegará el día, no sé cuándo ni cómo, pero estaré contigo para siempre, ese día podremos continuar con todo esto que quedó pendiente, podremos abrazarnos así de frente, podremos besarnos y decirnos cuánto nos amamos, vivir juntos esa vida eterna que ya comenzaste a vivir y que es plena y dulce, ese día cuando mi cuerpo no sufra, mis ojos se cierren y mi alma descanse.

Hasta entonces y más, te amamos,

Tus papás

viernes 27 de marzo de 2009

40 Cosas para que tengas en Mente (Anónimo)

1) No eres mejor porque te elogien, ni peor porque te vituperen.
2) Nunca tomes decisiones cuando estés muy enojado o muy feliz.
3) Abre tus brazos y tu corazón y da la bienvenida a todo lo que viene.
4) Cuando estés en una encrucijada, elige siempre el camino del corazón y jamás te equivocarás.
5) En las montañas de la verdad nunca se escala en vano.
6) Recuerda que es tu intelecto el que busca, pero es tu corazón el que encuentra.
7) Aprende a decir "No", con cortesía y presteza.
8) Nada fuera de ti puede salvarte, Nada fuera de ti puede darte paz.
9) No dudes en perder una batalla, si ello te lleva a ganar la guerra a veces perdiendo ganas más.
10) No esperes nada que no provenga de ti mismo, No es que te bastes a ti solo, pero al no esperar, cuando recibas será aún más maravilloso.
11) No aplaces las cosas, hazlas en el momento preciso.
12) Di "no sé" con confianza.
13) No temas decir "lo siento".
14) Elogia a los demás cada vez que se presente la ocasión.
15) Contempla el Amanecer cada vez que puedas.
16) Disfruta cada instante de Vida.
17) Agradece siempre lo que recibes.
18) Pide las cosas que deseas claramente, los demás no son adivinos.
19) Los pensamientos negativos son pesos que te oprimen, eleva tus pensamientos y te elevarás a grandes alturas.
20) Trata a los demás como tú quisieras que te trataran.
21) Haz nuevas amistades y cultiva las de siempre.
22) Guarda los secretos que te confíen.
23) El siguiente paso después de reconocer tus errores es enmendarlos.
24) Pon el corazón en cada cosa que haces.
25) No olvides nunca que el temor paraliza y el Amor mueve montañas.
26) No engañes a los demás, ni te engañes a ti mismo.
27) Aprende a escuchar y a distinguir las señales a veces, las oportunidades tocan muy quedo a la puerta.
28) Elabora una lista con las cosas que desees llevar a cabo antes de morir, tenla siempre a la mano, consúltala con frecuencia y corrige rumbos, Ve tras tus sueños!
29) Haz oídos sordos a los comentarios negativos, Nunca podrás complacer a los demás y al final, lo que eres sólo lo saben tú y Dios, que son quienes importan.
30) Las ideas buenas, nobles y capaces de cambiar al mundo siempre provienen de la soledad de tu corazón.
31) Di tu verdad serenamente.
32) Cuenta tus dones.
33) Para estar en sintonía con el Universo, debes estar primero en sintonía contigo mismo.
34) Toca con amor tu dolor y sanarás.
35) Recuerda siempre que jamás se pierde el bien que se hace.
36) El amor permitirá siempre tu evolución y te ayudará a encontrar tu lugar en la tierra.
37) Deja que la música inunde tus sentidos y tu alma.
38) Siembra esperanzas y destierra tristezas.
39) No intentes llegar a ser una persona de éxito, intenta más bien, llegar a ser una persona valiosa.
40) Por encima de todo... sé fiel a Dios y a ti mismo.

jueves 19 de marzo de 2009

¿Dr. House O Patch Adams? Luis Buero

Imaginemos lo siguiente: te agarra un patatús caminando por el centro de la ciudad y te desmayas en la calle, Dios no lo permita, y la gente llama al SAME sin saber que estás anotada/o en la obra social Gold High Eternun y te llevan en ambulancia al primer hospital público: ¿qué tipo de médico te gustaría que te reciba en el hospital? ¿el Dr. House o el Dr. Hunter “Patch” Adams?

DOCTORES EN EL ESPECTACULO
Si, ya sé, son médicos de la ficción (aunque Adams es real pero solo conocimos de él la versión de Robin Williams); y no fueron los únicos. De hecho la pantalla chica americana nos ha mandado docenas de héroes del delantal blanco, desde los legendarios Kildare y Ben Casey, el engominado “tordo” de Centro Médico, los jovatos Marcus Welby y Quincy, pasando por las burlonas series M.A.S.H. o Scrubs, y arribando finalmente a las melodramáticas E.R. y Grey´s Anatomy.
Ahora, si bien el rol adjudicado es el necesitado por la sociedad, el rol asumido tiene las características propias del sujeto al que le toca el sayo, el que debe ejercer el puesto.

¿Qué imagen tenemos nosotros de un médico, gracias a la industria del espectáculo?

Dr. Kildare, recuerdo, era uno de los estereotipos más opuestos a la imagen que podemos apreciar, por ejemplo, en la archifamosa “Dr. House”. Su temática no estaba basada en la búsqueda del diagnóstico, sino que hacía hincapié en todo el aspecto humano y social, siendo la imagen del antiguo médico de cabecera de familia. La confianza y trato que daba a sus pacientes era irremplazable. La medicina no estaba tan especializada como en nuestros días, por lo que se recurría al clínico del barrio que te conocía de chico y que siempre la embocaba con el diagnóstico, sin radiografías nucleares ni ecografías ultrasónicas. El trato era personalizado y profundo, lo que sería la versión opuesta de House, quien es insensible con sus pacientes, siente rechazo y desconfianza hacia ellos, y se maneja de manera indiferente, con soberbia e ironía.

EL MALO “DE LA PELICULA”
Dr. House es un personaje que busca romper con el modelo de la bioética, que es el instaurado en la medicina actual. El personaje procura llegar al diagnóstico de las formas más extremas y utilizando todas las herramientas que estén a su alcance. Su personalidad y carácter lo colocan en un rol de autoridad suprema, de poder de decisión extremo, y manipulación del cuerpo del paciente. Como su personalidad se vale del sarcasmo, la ironía y la brutal honestidad, debe recurrir a variadas estrategias, como su única alternativa, para disfrazar y conseguir las autorizaciones para sus poco convencionales prácticas, pases libres que finalmente le da la Dra. Cuddy, que comanda el hospital.

Principalmente, en la medicina bioética el paciente participa activamente en los procesos de diagnóstico y tratamiento. En cambio, uno de los rasgos fundamentales de la medicina hegemónica es el uso del cuerpo como objeto de experimento. Particularmente en la serie puede observarse cómo Dr. House utiliza al paciente, y se apropia del cuerpo ajeno, en algunas ocasiones sin su previa aprobación. Otras veces sospecha y medica antes de llegar al diagnóstico para aplacar síntomas o extender su tiempo de deducción. Pero todo esto culmina en importantes repercusiones legales, de las que tiene que hacerse cargo el hospital, y en la exposición de su profesión, todo a causa de sus formas de diagnostico. Aunque, claro, es el protagonista, y finalmente acierta, y el paciente luego de todo lo que le hicieron, sale caminando o en silla de ruedas pero feliz.

Con seguridad, los fanáticos del programa dirían que su accionar se justifica porque él vive cada episodio como un juego, en donde cueste lo que cueste y utilizando todas las herramientas que tenga a su alcance intentará ser el ganador, por lo que su único límite es la muerte del sujeto, representada por el game over.

POR LA BOCA MUERES
Según narra el film, todos los desvelos se le aparecen a “Patch” Adams, el mítico doctor payaso, cuando se le ocurre crear un hospital para gente pobre en un rancho en medio del campo, que es propiedad del científico loco que había conocido en un hospicio donde se había tratado por sus adicciones.

Y “Patch” (que significa emparchar lo que está roto) utiliza el humor y el afecto como instrumentos de curación, además de los medicamentos. Esto le vale en un momento la posibilidad de poder quedar fuera del ejercicio de su profesión.
Cuando el director del hospital lo juzga negativamente, Adams exige que se le defina el significado de la frase “dar tratamiento” a los enfermos. Con sus palabras él expresa que la ciencia es un intento de hallar la verdad, pero ocurre que la verdad, para él, tiene estructura de ficción.

Si comparamos entonces a House con Adams, al menos desde la pantalla, vemos dos personalidades distintas pero no solo por lo que hacen, si no también por lo que dicen.

Veamos.
Dr. House derrama en sus pacientes frases como:
• “... ¿Preferiría usted un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que lo ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres..."
• "La vida es un asco y la suya es peor que otras. Aunque las hay peores, lo cual también es deprimente"…
• Un médico le dice que si la enfermedad que sufre un niño sigue evolucionando quedará paralítico y él responde: "¡Qué horror! Menos mal que sólo vivirá una semana".

Patch Adams, por el contrario, despliega un discurso distinto, muy afectuoso y divertido con los enfermos terminales o deprimidos que trata. Y cuando le quieren impedir ejercer la medicina, acusado de realizar practicas no tradicionales, exclama:

“¿Cuándo fue que un doctor pasó dejó de ser un amigo de confianza instruido que trata a los enfermos?
Practicar la medicina es atender, acompañar, escucharlos hasta que baje la fiebre.
La muerte no es el enemigo, el enemigo es la indiferencia.
He escuchado clases insistiendo en evitar la TRANSFERENCIA, en provocar la DISTANCIA OPTIMA, pero la TRANSFERENCIA es inevitable, todo ser humano afecta a los demás, lo que ustedes enseñan es equivocado. La misión del médico no sólo consiste en impedir la muerte, si no en mejorar la vida, ya que tratando el mal se gana o se pierde, pero tratando al individuo se gana más allá del desenlace”

Patch Adams plantea la CLINICA DE LA ESCUCHA, dispositivo que incluye un tipo de relación paciente/médico bajo (según sus palabras) el efecto de la TRANSFERENCIA que se aprovecha para la cura o bienestar del paciente. Solo ocupando un lugar fundamental en la TRANSFERENCIA (por ejemplo, el del gran OTRO), podrán escuchar los profesionales y entender el dialecto oculto, el mensaje el SINTOMA, nos quiere decir.

MEJOR NO ENFERMARSE
Les cuento algo personal. Y en este párrafo descubrirán cuál sería mi elección entre ellos dos.
Cuando yo era chico mi familia tenía un médico de cabecera, que también era el doctor del barrio. Curó a distintas generaciones de todas las dolencias que un humano pudiera sufrir, y era común que aceptara que el carnicero le pagara con pollos y huevos, o que el almacenero le alcanzara una caja de salamines y queso, si era fin de mes y escaseaba el efectivo.
É l estaba bien dispuesto siempre, a cualquier hora del día o de la noche, para atender un parto de urgencia o un infarto, con la misma sonrisa y absoluta efectividad con la que diagnosticaba sarampión o hepatitis. Era como un abuelo sabio que conocía nuestros cuerpos pero también nuestros sufrimientos, frustraciones, ansiedades, sueños, esperanzas, hipocondrías.

Y sus pacientes, todos nosotros, finalmente gozábamos de buena salud.
Pero un día fue él el que se murió, hace ya muchos años, Entonces mis parientes se dividieron en dos grupos: algunos comenzaron a utilizar los servicios de las obras sociales que les tocaban en suerte, según el empleo que cada uno tuviera. 0tros, en cambio, se afiliaron a una empresa de medicina prepaga. Pero todos, cada uno por su lado, pagando mucho o gratis, con carencias o con lujos, todos desde entonces vivimos experiencias parecidas.

¿Cuáles son? Les cuento: un mes para conseguir un turno de un médico clínico, el cual te ha de enviar a hacerte análisis de todos los efluvios de tu cuerpo, en los que además han de introducirte catéteres por el brazo, leches fosforescentes en la garganta y canutillos con visor en el trasero, y una vez leídos los mismos, treinta días después, ha de derivarte a un especialista, que seguirá pidiendo estudios porque duda más que Dr.House y su equipo en la famosa serie, de qué corno te vas a morir en breve, seguramente, si no te dan una medicación ya.

Pero además, nos dimos cuenta que nuestros órganos tienden caprichosamente a enfermarse de madrugada o en días feriados, momentos en los cuales estás fuera del horario de consultorios y los especialistas están jugando al tenis o reposando en el hotel de algún congreso en Madagascar. Entonces vimos que solos nos quedaban dos alternativas. La más rápida es ir a las guardias, donde una jovenzuela galena es posible que se sorprenda de que tu tía no tenga testículos, o por el contrario te ausculte un gordo soberbio que no te habla a vos pero si a unos estudiantes que te rodean y miran como si fueras un extraterrestre o el eslabón perdido.

Claro que también podés llamar al servicio de urgencia y quedarte en cama, situación que te permitirá conocer varias horas después a un mozalbete con delantal verde y zapatillas de fútbol que, si te duele la espalda, pude confundir un catarro con una infección urinaria.

Finalmente, si no hay huelga o paro y soportas hacer una cola de cien horas, te queda el hospital.
Por eso en mi barrio hemos decidido permanecer sanos: si se nos fue el doctor para siempre, mejor no enfermarse.

DIAGNOSTICO FINAL
Por lo antes dicho, mirar series de médicos nos ponen en una extraña disyuntiva. ¿Nos identificamos con el doctor protagonista o con el enfermo, que es tratado como un objeto?

En lo personal, la serie Doctor House creo que puede generar cierto grado de sentimiento de angustia, en aquellos televidentes que se identifiquen con el paciente tratado. Porque en cada unitario ha quedado evidente que médicos importantes, elegidos por su altísima capacidad, de pronto no tienen ni la más pálida idea de qué caramba sufre el paciente, y en sus diagnósticos van desde calificar una ampolla en la lengua como infección, cáncer, sida o gastritis.

Pero, por otro lado, la pasará bien el espectador que tiende a identificarse con el personaje principal, con lo cual lo idealiza, y corrobora la figura que es mostrada por el producto como omnipotente. Dr. House resulta ser divertido, nos hace reír.
Entonces, esta identificación es positiva, ya que resalta la búsqueda de caminos antes no transitados por otros estereotipos, quebrantando con todos los que habían saturado los medios de comunicación.

Finalmente resulta que Dr. House es también un personaje rebelde, criticado por sus colegas, pero que se compromete en cada uno de sus desafíos. Su valentía lo lleva a atravesar vías díscolas e ingobernables para otros, con el objetivo de poder resolver los problemas que se le presentan.

Tanto el sarcasmo como la ironía son empleados como mecanismos de defensa, principalmente para esconder su vulnerabilidad. A través de ellos oculta su vida solitaria, sus problemas para relacionarse con sus afectos y con su entorno, y también su adicción a los calmantes, que son utilizados excesiva y frecuentemente por el mismo para evitar el dolor. Ambos mecanismos lo sitúan en una posición desafiante frente al otro, reafirmando la imagen antes descripta.

En las antípodas, Patch Adams, según informa un texto al final de la película, ha inaugurado hace años un hospital para pacientes sin dinero y sin seguro social en el que más de diez mil médicos han presentado sus antecedentes para participar de la experiencia.

Y las ideas de Seriedad, Eficiencia, Objetividad, él las intenta cambiar por Espontaneidad, Creatividad, Subjetividad, Humor e Imaginación y la posición inicial del profesional en el lugar de la docta ignorancia, pues para él el paciente tiene las claves de su problema y solo hay que escucharlo para encontrarlo.

En síntesis, son dos visiones, las que nos presentan dos actores impresionantes, y solo queda escuchar tu respuesta a la pregunta del título. Para eso esta página web te da la opción de enviar tu comentario a la pregunta. Y si no, ya te llegará el momento de recordarla, porque como diría Serrat, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

martes 17 de febrero de 2009

¿Amor para toda la vida? Giacomo Samek Lodovici

El matrimonio no es el puerto del amor o su muerte, sino su escuela, en la que continuamente se descubre la inexorable riqueza del esposo.
El divorcio es un drama, porque finaliza aquello que se prometió al otro para siempre, se rompe lo que tenía esperanza de eternidad, se acaba un proyecto de vida que tenía la vocación de llegar hasta el fin. Por eso, es una frivolidad considerar la separación de los esposos como un episodio más en la vida de un matrimonio.

En el debate sobre el divorcio y en los discursos que se siguen haciendo hoy en día sobre este tema, se percibe un gran equívoco, es decir, la errónea convicción según la cual sólo los creyentes, mediante la fe, pueden sostener la indisolubilidad del matrimonio.

Esta opinión es un error grave, por que la indisolubilidad del matrimonio religioso no es sólo una verdad de fe, sino también una verdad que cualquier hombre puede comprender, incluso si no es cristiano, incluso si es ateo, mediante la razón.

Parece paradójico, pero podemos demostrar que no lo es.
Para entenderlo es necesario reflexionar sobre el contenido del consenso que los esposos expresan en el momento del matrimonio, de hecho, el matrimonio nace del consenso libre de los esposos que se prometen:

a) amor exclusivo, la donación para toda la vida;
b) la apertura a la generación/educación de los hijos.

Quien no promete estas dos cosas, o las promete pero sin ser sincero, no se ha casado nunca. Por eso, en caso semejantes es impropio decir que el matrimonio entre dos personas ha sido anulado, por que hablando con propiedad ese matrimonio ha sido nulo desde el principio, no ha existido nunca. Así pues, en estos casos no tiene lugar una rescisión del ligamen matrimonial y por eso no hay divorcio, sino simplemente la toma de conciencia de que ese ligamen no ha existido.

Buscamos ahora aclarar otro punto: dos cónyuges prometen amarse, ¿pero qué significa amarse?, ¿qué es ese amor en el que ponen su esfuerzo de manera recíproca?

Amar a un persona no significa, al menos no primariamente, sentirte transportado por ella, descubrir la fascinación, estar emotivamente atraído, estar bien juntos. El amor está acompañado a menudo por el sentimiento, la fascinación, de estar bien juntos, pero no coincide con el sentimiento (que sin embargo, es importante), la fascinación o el estar bien juntos.

El griego y no cristiano Aristóteles, ya en el S. IV a.C. explicó que el amor es un acto de la voluntad, que amar significa querer el bien del otro, de procurarlo, de favorecerlo. Por ejemplo, aunque me disguste el comportamiento de mi hijo, hasta el punto que siento rechazo emotivo, yo lo amo si intento de favorecer su propio bien, su crecimiento, etc. Pero no sólo eso, si no que amar a una persona significa amarla en su identidad, es decir, amar su yo, que es único e irrepetible, amarla por lo que es en modo irrepetible, no por las características que otras personas puedan tener como la simpatía, la belleza, la riqueza, etc.; el que ama la simpatía, la belleza, la riqueza de una persona, en realidad no está amando a aquella persona, sino que está amándose a sí mismo y consciente o inconscientemente, está usando a la otra persona para su bien. Es el mismo griego y no cristiano Aristóteles el que lo dice (Ética a Nicómaco, 1156ª 14-24).

Esto significa que dos personas casadas, habiendo prometido amarse para toda la vida, han prometido buscar el bien del cónyuge, de amarlo en su identidad irrepetible y única. Si el contenido de su promesa no es este, ellos nunca habrán estado casados nunca.
Y si consideramos que en el momento del consenso dos esposos que se comprometieron libre y conscientemente:
a) a amarse (es decir, a querer y buscar el bien del otro) de manera exclusiva;
b) a estar abierto a la vida,
podemos comprender con la razón, sin recurrir a la fe que el matrimonio es indisoluble.

Las características físicas y psicológicas de un hombre y de una mujer pueden mutar: un hombre guapo, extrovertido y simpático puede convertirse en feo, introvertido y antipático; un hombre rico, famoso puede convertirse en pobre y deshonrado: pero la identidad personal de un hombre no puede cambiar: se ve al mismo hombre en las fotos de recién nacido, de niño, de adolescente, de adulto, de anciano, aunque si sus características físicas hubieran cambiado totalmente, aunque si hubiese pasado de rico, guapo, potente, simpático, a pobre, feo y antipático.

Pero, entonces, si los esposos se empeñan en amar para toda la vida a su cónyuge en aquello que constituye su identidad personal, habiendo visto que esa identidad no cambia nunca, su promesa no puede deshacerse, por lo que el matrimonio sería indisoluble y el divorcio es un acto gravemente inmoral.

Si podría objetar: cuando entre dos cónyuges no existe más el sentimiento inicial el matrimonio no existe más por que el sentimiento no se puede producir.
Respondemos: a parte del hecho de que el sentimiento se puede favorecer (por ejemplo buscando vivir toda la vida como novios, que se dan sorpresas o se hacen regalos, que salen por la noche, etc).

Como ya hemos dicho, en el consenso de los esposos no prometen permanecer juntos hasta que padezcan un problema emotivo frente al otro cónyuge, sino que prometen buscar el bien del otro para toda la vida.

Con esto también podemos entender por qué la separación, bajo ciertas condiciones es admisible. Los cónyuges pueden separarse si se llega a una situación en la que la misma convivencia se ha vuelto insostenible, por que ellos no han prometido vivir juntos toda la vida, sino que han prometido que buscarán el bien del otro para toda la vida, por lo que pueden separarse si la convivencia provoca realmente un mal al otro; pero cada uno deberá seguir buscando el bien del otro, por lo que deberá mantener siempre la posibilidad de volver a vivir juntos, deberá intentar restaurar la relación, es decir que deberá intentar restaurar las condiciones de la convivencia, en cuanto que de la convivencia surge para cada uno de los esposos un bien como es la mutua ayuda, el apoyo y la colaboración recíproca. La experiencia enseña que con esta disposición la recomposición no es una utopía y existen casos de reconciliación.

Así hemos reconstruido una primera razón de la indisolubilidad del matrimonio que sirve para cualquier matrimonio. Pero se puede indicar una segunda, que sirve en el caso de que el matrimonio tenga hijos.

Está claro que el contexto propicio para el nacimiento, el crecimiento y la educación de un hijo es el de una familia estable y sólida. Y bien, el divorcio es una verdadera injusticia con respecto a los hijos, les hace sufrir siempre mucho, les hiere psicológicamente y afectivamente. Incluso hay estudios que muestran el riesgo de problemas interpersonales de los hijos de divorciados y que muestran como es falso sostener la idea de que cuando los padres no se llevan bien es mejor para los hijos que se divorcien: sólo en las familias donde los conflictos son fortísimos el niño puede obtener beneficios de la eliminación del conflicto, pero tal tipo de conflicto es raro, por lo que en la mayoría de los casos sería mejor para los hijos si los padres, en vez de divorciarse, permanecieran juntos y afrontaran sus problemas.

Además, los esposos se comprometen en el momento del matrimonio a educar y a hacer crecer a los hijos, Habiendo tomado esta tarea, o por el solo hecho de haber engendrado a sus hijos, ya que con el divorcio hacen sufrir a los hijos, cometen una gran injusticia ante ellos.

Al que mantiene, como hacia Montaigne, que el divorcio favorece la duración del matrimonio porque los maridos aman más a las mujeres por el temor de perderlas, hay que rebatirle que quien sabe que está unido indisolublemente busca de todas las maneras de hacer que el matrimonio vaya bien; pero el que sabe que su matrimonio se puede escindir, pondrá un menor esfuerzo por lograr que éste salga adelante (por ejemplo habrá menos escrúpulos para traicionar al cónyuge), porque sabe que el matrimonio no es definitivo (un estudiante que estudia en una escuela difícil se esfuerza menos si sabe que sus padres le van a trasladar a una escuela fácil para evitarle los suspensos, en caso de que le vaya mal).

Una última consideración. Por que el matrimonio es indisoluble es fundamental un camino cuidado de preparación para el mismo y no hay que dejarse desalentar por la imagen que ofrecen los medios de comunicación del matrimonio: no es verdad que no es posible permanecer juntos toda la vida y que los matrimonios se rompen de manera inexorable.

Hay muchísimos casos de matrimonios logrados que no se presentan nunca, donde los problemas que surgen se superan y donde la fidelidad no es rígida porque el amor se reinicia cada día y puede ser creativamente inventado cada día.

Por eso el matrimonio no es el puerto del amor o su muerte, sino su escuela, en la que continuamente se descubre la inexorable riqueza del esposo: como dice Plutarco,

el amor: "no solo no va nunca sujeto al otoño, sino que florece también entre los cabellos blancos y las arrugas, y se prolongan hasta la muerte y a la tumba".

lunes 16 de febrero de 2009

Un deseo en el Mes del Amor


Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que influyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", solo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que tengas una buena mujer o un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte."
Autor Anónimo.

jueves 29 de enero de 2009

El hombre bueno y el Capullo de Mariposa (Anónimo)



Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo.
Un día vió que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por poder salir del capullo.

El hombre vió que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio en el capullo, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.

Pareció que se había atascado. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera corto al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir.

Sin embargo al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas...

Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

Libertad y el volar solamente podrán llegar después de la lucha.

Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.

Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida.
Si Dios nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido.

Necesitamos recordar que nunca recibimos más de lo que podemos soportar y que a través de nuestros esfuerzos y caídas, somos fortalecidos, así como el oro es refinado con el fuego.